jueves, 1 de junio de 2017

Huida




Un hombre me invita a pasar; un hombre joven, de cabeza escasa en pelo y sonrisa no forzada.

Me insta a sentarme y con aire circunspecto de su boca sale el consabido 

“Usted, dirá”.

Y yo le dije.

Aún recuerdo ese día; ese bendito día.

Su cara se transformó; ese rictus de cierta amabilidad dio paso a un gesto ciertamente adusto.

Sería por la falta de luz; sería por necesidad o simplemente por seguir un protocolo. El caso es que un foco iluminó mi cara y oscureció sin yo saberlo ni esperarlo, mi futuro.

Pocas fueron las palabras; su cara a dos palmos; sus manos retorciendo, girando, sujetando, estrangulando.

Ausentes las bofetadas, diríase que el interrogatorio tuvo éxito, porque el pronombre de la primera persona del singular, o sea, yo, me vi aferrado, casi maniatado, en absoluta tensión muscular en una maldita silla que se cerró a mis espaldas adaptándose a mi cuerpo como si hubiera sido siempre parte de mí.

Fueron minutos de lucha, de angustia, de fiereza desatada en ese hombre que como premio a mi quietud y buen comportamiento, me otorgó más puntos que los logrados por el último representante español en Eurovisión.

Desorientado y dolorido pasaron minutos, horas y días en un cóctel de molestias, fármacos y malos sentimientos que no restañaron mis intenciones iniciales.

Uno no se percata de lo bien que está hasta que deja de estarlo.

Necesitaba una segunda opinión y acudí por ello a un observador (en este caso, observadora), que al verme y sin mediar palabra, me dijo sólo con su mirada, lo que yo ya sabía:

“Elegiste mal, muchacho” …

… porque un hombre me extrajo el único juicio que me quedaba ya y con él casi se lleva mi humor, mi salud y mis ganas de vivir.

Si vuelve a cruzarse en mi camino, o lo que es más difícil yo me cruzo en el suyo, le miraré y no le diré ni una palabra porque al fin y al cabo, yo le busqué, le elegí, me dejé actuar y así me trató la vida.

Pensaré que no era su día, ni yo su tipo (entiéndase bien esto que escribo y no nos llevemos a engaño).

Si tú que está leyendo esto, te toparas con él en una sala, pasillo, o simplemente cercano a una máquina de café, que tu mente forme una palabra y tus pies cumplan la orden:

“HUYE”


P.D. Agradecer a familiares y amigos su compañía y apoyo en estos días. Que no les quepa la menor duda que me puede faltar el jucio, pero nunca la cerveza para brindar con ellos.

Desde la patata.., G R A C I A S






2 comentarios:

  1. Hace un tiempo un entendido en piños me quiso abrir la encía para llegar al hueso y extraer uno de los molares del juicio, que según él estaba incluido y había que dar puntos. El cumpleaños de mi madre estaba a la vuelta de la esquina, no esperé ni un segundo, salté de la silla y me fui tan contenta.
    A la vuelta otra entendida, en este caso mujer, me dijo todo lo contrario, no hacía falta extraer, solo estaba desmineralizada.
    Si te topas con el, huye despavorido como gracias a mi intuición hice yo.
    Mejórate y un abrazo.

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  2. Je je je. Fuiste más listo que yo. Muchas gracias,

    Un abrazo

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Se agradece siempre tu compañía y opinión. Este blog sería un algo en la nada sin comentarios.
Gracias

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