De tez colorá como un tomate, chaqueta a los hombros y media mueca sonriente, sonriendo a no sé quién ni por qué, se encuentra un hombre sentado, con los brazos extendidos, aporreando, que no acariciando, un teclado Yamaha, más largo que él. Es tal su amor por la música, que ni vacaciones toma.
Él no compone. Intenta y no consigue imitar melodías por todos conocidas. Debe de llevar una lista escondida y un orden preestablecido, porque normalmente a la misma hora, escuchamos lo mismo. A eso de las 7:25 a.m., empiezan a llegar a mis oidos lo que parece ser una versión de "Chiquitita". Ya es difícil hacer una versión más lenta que el original de Abba. Bueno, pues este tipo lo consigue; pero lo hace de tal manera, que esta Chiquitita, parece ya una mujer más allá de la tercera edad. Pero ahí no queda la cosa, no. Ultimamente ha incorporado a su repertorio una versión de "Hey Jude", con ritmo salsero. Esto en cierto modo es de agradecer, porque cualquier día de estos, John Lennon se levantará de su tumba y lo perseguirá hasta los confines del Universo.
Nadie le da una moneda, pero él insiste, insiste.... Hasta el perro del vigilante de seguridad en lugar de bozal ha pedido unas orejeras por no oirle.
No le deseo nada malo a este hombre. Todo lo contrario. Es más, me encantaría que difundiera su "arte" por todas las estaciones del Metro. Una semanita en cada una de ellas y su público habitual y nuestros oídos, se lo agradecerían.
Anímese hombre, búsquese un representante o represéntese usted mismo y organice una gira por todo Madrid. El nombre, por darle alguna idea, podría ser algo así como "CHIQUITITA TOUR".
Toque usted de oído si quiere, pero por favor, hágalo un poquito bien que ya son años...



