Resignado estoy, resignado me encuentro. Terrible sensación de abatimiento. No encuentro una solución, un ápice de esperanza. La situación se torna difícil si es que alguna vez fue fácil.
Es un estado en cierto modo letárgico. Sin euforia por los logros conseguidos y sin la tristeza y decaimiento que los malos momentos nos regala.
Lo que realmente me preocupa, es que en mí comienza a aflorar una sensación de la que siempre he intentado mantenerme alejado. Una sensación de rabia contenida, de perplejidad ante los acontecimientos, de ver y no creer; en definitiva, de asco.
Asco ante la injusticia de ciertas decisiones. Asco por su transcendencia y aún más asco por aquellos por quién fueron dictadas.
¿Solidaridad? ¿Patriotismo? ¿Arrimar el hombro?
¿Quiénes sois vosotros los políticos para en el nombre de España, pedirnos que seamos patriotas y solidarios?
Vosotros que vivís en la opulencia; que nunca supísteis lo que es doblar el espinazo, que usáis la retórica para convencer al ignorante; que habláis de macroeconomía sin ni tan siquiera saber acentuarla; que sin estudios superiores en muchos casos, alcanzáis las más altas cotas y los más bajos resultados. Vosotros que habéis gastado un millón de euros para que dos andaluces puedan entenderse en el Senado. Vosotros que creáis Ministerios por doquier totalmente absurdos e ineficaces; que necesitáis de cientos de asesores, comisiones y subcomisiones, secretarios y subsecretarios y un sinfín de altos cargos muy bien remunerados. Vosotros que en un despilfarro como no se ha visto nunca y con el único propósito de mantenerlos callados, llenáis a rebosar con cientos de millones de euros de los presupuestos generales las arcas de unos sindicatos más preocupados de su lucro personal que de la defensa de los trabajadores.
Vosotros que con sólo siete años de vuestro "trabajo" ya tenéis derecho a percibir la más alta de las pensiones. Vosotros que sólo votáis unánimemente en el Congreso vuestras propias y grandes subidas salariales.
¿Vosotros me pedís a mí que sea solidario y patriota y me obligáis a serlo con un Real Decreto vergonzoso y vergonzante aprobado por un solo voto?
¿Vosotros tenéis la desfachatez de decirme que por mi bien y el de los españoles debéis bajarme mi ínfimo sueldo, subirme los impuestos y esperar que aumente mi consumo?
Si os queda algo de vergüenza, mirad a la cara de un pensionista que malvive con su pensión después de toda una vida de duro trabajo y decidle claramente y sin tapujos que le vais a congelar su pensión por su bien.
Y decidle también a las mujeres embarazadas o con pensamientos de estarlo, que el Estado no les dará ningún tipo de subvención por tener un hijo y que se lo piensen dos veces antes de tenerlo porque no van a recibir ninguna ayuda.
Explicadles a todos también por qué a los bancos, (grandes causantes entre otros de esta crisis económica), no les aplicáis las mismas restricciones, control y sanciones que al ciudadano de a pie.
¿Y luego nos gastamos el dinero en embajadas en el extranjero de un país que no lo es, en memorias históricas que lo único que han hecho ha sido remover una parte de nuestra historia que los españoles, no sin esfuerzo, hemos intentado olvidar, o en manuales costosísimos para explicarnos con todo lujo de detalles lo que es el clítoris femenino o las gónadas masculinas?
¿Y vosotros os llamáis gobernantes? De la sinrazón, es posible.
Un país sin educación, un país sin cultura, un país más pendiente del cotilleo entre personajes televisivos de muy dudosa intelectualidad, acabará siendo si no lo es ya, un país de borregos y en el hazmereir de medio mundo.
Podéis bajar mi sueldo, podéis cerrar este blog, podéis hacerme la vida imposible, incluso puede que con mis palabras se me tache de lo que no soy y pierda algún amigo en el camino, pero lo que no estoy dispuesto jamás, es a perder mi orgullo y mi dignidad y como soy y me considero patriota y me duele la situación actual del país que me vio nacer, miraré al cielo y pedíré que los tiempos cambien; que nos traigan nuevos aires democráticos y barran de España al peor gobierno, la peor oposición y los peores sindicatos de toda su historia.