14:30 horas de un asfixiante día de calor en la estación de Chamartín. Un hombre desciende de un tren de cercanías para despedir a unos amigos que marchan de regreso a su hermosa tierra.
Decidido, desciende los escalones del vagón hasta el andén. Comienza su marcha hacia la derecha, hasta que se da cuenta de que el camino que inició, era el equivocado.
Rápidamente, gira sobre sí mismo para retomar el camino correcto. Al girarse, un sol justiciero ciega su vista y le impide ver que frente a él estaba ella, más hermosa, espigada y desafiante que nunca.
No pudo esquivarla. El abrazo, aunque sincero, fue demoledor. El sonido producido, paradójicamente, como el de un choque de trenes.
La cara de dos policías nacionales que a escasos dos metros contemplaron la escena, era de total perplejidad mientras la ensangrentada del hombre, era todo un poema.
El resultado de tan inesperado encuentro, seis puntos de sutura y la eterna convicción de que “la viga te da sorpresas, sorpresas te da la viga”.
P.D. También un amigo cachondo, comentaba recientemente si intentaba imitar esta escena. Prometo que no...
P.D. También un amigo cachondo, comentaba recientemente si intentaba imitar esta escena. Prometo que no...
